RRNews

Noticias

Opinión

Cuidado con los mercaderes tóxicos

Soluciones hay para quien las quiera escuchar, por eso me sumo y comparto la petición de honestidad, que organizaciones ecologistas han lanzado en forma de manifiesto "Por el futuro del campo", asumido por decenas de plataformas en toda España, en la que se pide a la clase política y a determinados representantes del agro, evitar el discurso de confrontación y las falsas dicotomías

Comparte este post:

Facebook
Twitter
LinkedIn
WhatsApp
Email

Hace unos días salió publicada en La Verdad, periódico de cabecera del gobierno regional, una columna que ha pasado desapercibida para el común de los mortales, a pesar de dirigir un mensaje crítico y muy bien elaborado hacia los poderosos lobbies agrarios de la Región de Murcia.

Estaremos de acuerdo que esto es algo inédito. Criticar las malas prácticas de un sector muy concreto del poder local no es muy habitual entre los medios de comunicación de esta tierra. Me estoy refiriendo a la editorial publicada por el director, del día 28 de enero 2024, titulado «Mercaderes de la duda» que resume, acertadamente, un escenario de máxima actualidad: la desinformación con el objetivo de generar dudas en la población. De manera resumida, este artículo iba encaminado a sacar las vergüenzas de la Fundación Ingenio. Cito textualmente. Esta fundación “dedica importantes cantidades de dinero para generar su relato alternativo con ayuda de empresas de comunicación nacionales”. Ahí es nada.

Lo interesante de la denuncia que pretendía transmitir el periodista, relacionada con la desinformación, el negacionismo, o la connivencia, es que resulta plenamente extrapolable a lo ocurrido en el marco de las recientes movilizaciones agrarias en toda España.

Me viene a la cabeza alguno de los mensajes cargados de bilis que ciertos personajes tóxicos han escupido ante los medios de comunicación estos días, aprovechando la coyuntura mediática de las tractoradas. Al margen de quien legítimamente se manifieste para reivindicar derechos y denunciar situaciones laborales y económicas injustas (mejor pedir permiso para no ser tachado de terrorista), siempre aparecen los mercaderes tóxicos, aquellos que cargan contra todo lo que no sea su sesgado argumentario partidista, dictado por dirigentes vinculados a fuerzas políticas de extrema derecha.

Reproduzco aquí la entradilla de la columna publicada que me parece muy esclarecedora de todo lo que está ocurriendo: “Los intereses personales en el Campo de Cartagena de empresarios que viven a cientos de kilómetros del Mar Menor, y de quienes aspiran a liderar desde aquí una plataforma nacional que aproveche el descontento generalizado del agro, se suman a los propios de un partido político que ha hecho del negacionismo científico una seña de identidad. Lo tiene complicado el agro regional en Europa con semejantes paladines y liderazgos”. Brutal, menuda descripción sin complejos. Así sí me representaría un periódico que buscara la verdad, más allá de su nombre.

Lo llamativo de toda esta historia, es que estas noticias no deberían ser la excepción. Un buen periodismo se debe basar en esto, decir las verdades del barquero, máxime cuando nadie le dice al rey que va desnudo en esta santa región. Aunque, seamos justos, este mensaje no es nuevo, lo llevan diciendo muchas organizaciones sociales y ambientales, investigadores, periodistas represaliados y personas a título individual durante décadas.

Por eso, me gustaría traer a colación un estudio publicado en el 2022 (SOCIOLOGÍA HISTÓRICA 12/2022:197-219) que desgrana y alerta de la contienda política, cultural y social entorno a espacios productivos, como el Mar Menor, pero que en el ámbito de nuestro análisis podemos extender al sector agrario y ganadero, así como al espacio político, institucional y asociativo de la región. Recomiendo encarecidamente la lectura del artículo «La disputa de la ciencia en el conflicto socioambiental del Mar Menor».

El asunto que nos interesa tiene que ver con la importancia de la disputa discursiva entre los actores implicados (empresas y asociaciones del sector, instituciones regionales, ayuntamientos, movimientos sociales, asociaciones ecologistas, asociaciones de vecinos, etc.), en relación con las demandas de las personas que trabajan el campo respetuosamente, para que tengan un precio justo por sus producciones y una calidad de vida digna. Precisamente, los autores del citado estudio ponían el dedo en la llaga:

Las soluciones tecno mercantiles a los problemas medioambientales pueden resultar atractivas a los principales actores del sector porque, además de que posibilita mantener el modelo intensivo agrícola que defienden las organizaciones agrarias, permite igualmente no cuestionar el colosal desequilibrio de poder en la cadena global de producción agroalimentaria que favorece a las grandes cadenas de supermercados y genera una inmensa presión sobre los productores”.

Soluciones hay para quien las quiera escuchar, por eso me sumo y comparto la petición de honestidad, que organizaciones ecologistas han lanzado en forma de manifiesto «Por el futuro del campo», asumido por decenas de plataformas en toda España, en la que se pide a la clase política y a determinados representantes del agro, evitar el discurso de confrontación y las falsas dicotomías. 

Es necesario evitar los discursos violentos ante problema que, si necesitan algo con urgencia, son espacios de debate desprovistos de prejuicios que contribuyan a la resolución de las dificultades del sistema agroalimentario actual.

Si quieres estar al día de nuestras publicaciones, puedes suscribirte a nuestros canales

RRNews es un portal de «información sin miedo».

Síguenos