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POCO DISCURSO, MUCHA TROMPETA

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Acaba la semana de la coronación de Fernando. Poco discurso y mucha trompeta en la toma de posesión. ¡Cómo tiene que ser! debieron pensar en San Esteban. Pero  los expertos en protocolo  coinciden al señalar que su entrada en escena fue una «horterada». «Una exageración más propia de la Edad Media que de los tiempos que corren» sin percatarse, quizás, de que la Región de Murcia, en muchos aspectos, sigue anclada en el pasado y a sus ciudadanos, como buenos súbditos que son, nada les complace más que un largo besamanos y boato, mucho boato. Ni en los buenos tiempos de Valcárcel hubo tanta fanfarria

En julio de 2019, Fernando López Miras también hizo el paseillo hasta el altar. Entonces del brazo de su padrino Teodoro García Egea entre aplausos y genuflexiones. Cuatro años después, López Miras, que para eso se ha quedado a solo dos escaños de la mayoría absoluta, ha recorrido él solito el alfombrado pasillo azul al toque de trompetas. Al más puro estilo Putin como señalaron muchos ciudadanos a través de redes sociales. Claro que sí, que se note quién manda en «la mejor tierra del mundo» con los salarios más bajos, los peores servicios sociales, la mayor tasa de abandono y fracaso escolar y donde hay que ser pobre de solemnidad para acceder una beca comedor...pero qué importa todo eso habiendo boato y trompetas. Nada alimenta más el espíritu que un buen besamanos.

Aunque los más llamativo del acto de toma de posesión fue la larga espera de la Presidenta de la Asamblea Regional, Visitación Martínez, segunda autoridad de la Región. De pie en el altar de la iglesia durante más de diez minutos a la espera de que Fernando hiciera acto de presencia. Su cara era un poema, de verdad. No sabía qué hacer ni a dónde mirar. Además, hizo de secretaria y le tocó leer el decreto de nombramiento de López Miras cuando eso normalmente lo ha leído un alto funcionario. ¿Y por qué no subió al altar el Secretario de Estado de Política Territorial, Alfredo González, en representación del Gobierno de España? Por si no lo sabían, el decreto de nombramiento de López Miras lo firma el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez.

La viva imagen del poder Legislativo al servicio de lo que disponga el Ejecutivo. Un aperitivo de lo que se avecina esta legislatura en un Parlamento absolutamente degradado, devaluado.

La Asamblea Regional no es más que una caja de resonancia de San Esteban donde se habla más de Bildu, ETA, secesionistas, catalanes, independentistas que de los problemas que aquejan a los murcianos. Y es así porque los murcianos han decidido que son esos los temas que importan: Bildu, ETA, secesionistas, catalanes, independentistas… Solo hay que observar cualquier acto de protesta que se convoca en la Región en defensa de la educación o la sanidad. Paupérrimos. Van cuatro incluida la pancarta. Total, dicen los que mandan que los barracones están muy bien acondicionados y que no importa  si los primeros días de curso  los niños faltan a clase. Así disculpan desde el Partido Popular un inicio de curso escolar horribilis.

En cuanto al discurso de coronación, pues tan pobre y simple como las protestas ciudadanas. Prácticamente un copia y pega del texto con el que juró su cargo en 2019. Tanto entonces como ahora se comprometió a «gobernar para todos amen a quien amen, recen a quien recen». También prometió estar al pie de la calle para solucionar los problemas de un millón y medio de personas; la misma semana que miles de escolares se quedan sin transporte escolar e inician las clases en barracones. En cuanto a las reivindicaciones, las mismas que en 2019 y 2017: financiación, agua, infraestructuras...etc… pero qué importan esas cuestiones si «las estrellas y la luna se ven más cerca desde la Región».

 

Año 2019

 

Año 2017

 

 

El presidente ha prometido hacer de la Región «un lugar de prosperidad y futuro para todos».  ¿A qué espera? Porque muchos jóvenes cualificados se ven obligados a emigrar para encontrar un trabajo decente. Diera la impresión, por lo que dice y cómo lo dice, que acabasen de llegar al Gobierno de la Región de Murcia cuando su partido, el PP, lleva casi 30 años ocupando San Esteban de forma ininterrumpida. Años en los que la Región ha avanzado empujada por el propio paso del tiempo, pero menos que otras comunidades. Seguimos a la cola de la cola en los principales indicadores económicos y sociales. Las exportaciones hortofrutícolas de las que tanto presume el Ejecutivo no se transforman en riqueza para todos, solo para unos pocos. Solo hay que ver qué salarios paga el campo y revisar en qué municipios se dan las tasas más altas de pobreza.   

Desde la EAPN han afeado al presidente que ni en su discurso de investidura ni en el de su toma de posesión hablase de pobreza pese a que en campaña electoral se comprometió a aprobar una estrategia de lucha para reducir tasas que deberían avergonzarles. Tampoco está incluida en el pacto de gobierno PP-VOX.  La pobreza es una realidad incómoda que prefieren ignorar.

 

 

La pobreza infantil es del 41,5% en la Región, 8,5 puntos superior a la media nacional y las becas comedor son prácticamente inaccesibles dados los requisitos. Para que se hagan una idea, una familia de tres miembros no debe ingresar más de 8615 euros al año para acceder a una beca. Pero no es el único problema. El presupuesto autonómico para becas comedor lleva años congelado en 4 millones de euros al año que apenas da para 5000 ayudas cuando son muchas más la familias necesitadas.  Hay colegios de la Región con niños becados que no han sido admitidos en el comedor que les corresponde por exceso de solicitudes. Más niños en comedor que plazas disponibles.  

Y por si fuera poco, los monitores de comedor ya están avisando a las familias de que este curso no va a ser posible que los niños repitan aunque tengan hambre porque las empresas están ajustando al máximo tanto en cantidad como en calidad pese a que ha subido el precio medio del menú. Pero qué importa eso habiendo boato y trompetas.

 

 

Insisto en que nuestra región sigue tirando de un pesado arado mental que la lleva a resignarse y da alas a quienes quieren mantenerla sumisa, callada y empobrecida. Los pobres no votan, se resignan. Y los que se deciden a votar, apuestan por la derecha esperando que algún día les caiga algo como en el Entierro de la Sardina. Compran el discurso del miedo en vez de votar por la esperanza del cambio. «Una cosa es lo que eres y otra lo que quieres ser. Y el voto representa muchas veces lo que queremos ser» concluyen analistas sociológicos.

El escritor y periodista estadounidense Thomas Frank se preguntó por qué los pobres votan a la derecha. Y concluyó que  el maltrato que el capitalismo fue sometiendo al obrero, sobre todo en el último tercio del siglo XX en adelante, ha provocado una inseguridad económica que empuja al trabajador empobrecido y a parte de las clases medias hacia un universo de lo “moral” que fomenta el pensamiento conservador de gran parte de la sociedad. Lo liberal somete a la población a situaciones de vulnerabilidad o inestabilidad económica que la hace buscar seguridad en «lo tradicional». Y lo tradicional dicta que quien manda, debe llevar razón. 

Y los que mandan dicen que la Región de Murcia «es la mejor tierra del mundo» y la «luna se ve más cerca». Pues eso, a seguir mirando la luna. Qué más da si los niños no comen, dicen que contemplar la luna alimenta el alma. 

 

 

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