La vivienda empuja a 70.000 murcianos a la pobreza: sus ingresos no bastan después de pagar el alquiler o la hipoteca

Un informe de Fedea revela que el 6,1 % de los murcianos que no son considerados pobres cae por debajo del umbral de pobreza al descontar el coste de acceso a la vivienda. Uno de cada cinco afectados sufre, además, carencias materiales y sociales severas

Hay personas que tienen trabajo, cobran un sueldo o disponen de ingresos suficientes para no figurar en las estadísticas de pobreza. Pero llega el momento de pagar la vivienda y las cuentas dejan de cuadrar. El dinero que queda ya no alcanza para mantener el nivel de vida que, sobre el papel, les permitirían sus ingresos.

En la Región de Murcia, esta realidad afecta a unas 70.000 personas.

Es una de las conclusiones del informe El coste de la vivienda y la pobreza oculta en España: 2014-2025, elaborado por los investigadores José Ignacio Conde-Ruiz y Álvaro Pinto y publicado por la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) en septiembre de 2026.

El estudio pone cifras a una realidad que las estadísticas convencionales no siempre reflejan: la vivienda puede convertir en pobres a personas que, atendiendo únicamente a sus ingresos, no lo serían.

En la Región de Murcia, el 6,1 % de quienes inicialmente se encuentran por encima del umbral de pobreza cae por debajo de él cuando se descuenta el coste de acceso a su vivienda. Son aproximadamente 70.000 personas que representan el 3,6 % de toda la pobreza oculta identificada en España.

Murcia: una pobreza que aparece después de pagar la vivienda

La cifra regional tiene una particularidad: el porcentaje de murcianos que entra en situación de pobreza después de pagar la vivienda supera la media española.

Mientras que en el conjunto del país el fenómeno afecta al 5 % de las personas que inicialmente no son pobres, en la Región de Murcia alcanza el 6,1 %. La proporción supera incluso a la de Madrid (6 %), Andalucía (4,4 %) y la Comunidad Valenciana (5 %). Solo Cataluña, con un 6,6 %, presenta un porcentaje superior entre las comunidades incluidas en la comparativa.

La diferencia resulta especialmente significativa porque la Región de Murcia no figura entre los territorios con los alquileres más elevados de España. Sin embargo, el coste de mantener una vivienda puede consumir una parte suficiente de los ingresos familiares como para situar a sus ocupantes por debajo del umbral de pobreza.

El informe recoge otro dato que permite comprender mejor la situación.

El 21 % de los murcianos que forman parte de esta pobreza oculta presenta también carencia material y social severa. Es decir, aproximadamente uno de cada cinco no solo cae por debajo de un umbral estadístico cuando paga la vivienda, sino que tiene dificultades económicas para acceder a determinados bienes, afrontar pagos o participar en actividades cotidianas.

El porcentaje es prácticamente idéntico al 20,9 % registrado en el conjunto de España.

La carencia material y social severa es un indicador que identifica a las personas que no pueden permitirse, por motivos económicos, al menos siete de trece necesidades básicas o actividades consideradas habituales.

Entre ellas figuran afrontar gastos imprevistos, mantener la vivienda a una temperatura adecuada, disfrutar de una semana de vacaciones al año, sustituir muebles deteriorados o mantener encuentros regulares con familiares y amigos.

¿Cuánto cuesta realmente vivir en una casa en la Región de Murcia?

El estudio permite poner cifras al gasto residencial de los hogares murcianos, con diferencias importantes según sean propietarios o inquilinos.

En 2025, el gasto residencial total mediano de quienes vivían de alquiler a precio de mercado en la Región de Murcia alcanzaba los 7.418 euros anuales. Son unos 618 euros al mes.

Esta cantidad no corresponde exclusivamente al alquiler. El indicador incorpora también otros gastos vinculados a la vivienda, como los suministros, la comunidad, los seguros, las tasas o las reparaciones corrientes.

En los hogares murcianos con hipoteca, el gasto residencial total mediano se situaba en 4.770 euros anuales, mientras que entre los propietarios que ya habían terminado de pagarla descendía a 2.702 euros.

En la Región de Murcia, el gasto residencial mediano de quienes alquilan a precio de mercado supera en 4.716 euros anuales al de los propietarios que ya no tienen hipoteca.

Se trata de dos grupos de población diferentes y no de una comparación entre hogares con los mismos ingresos. Pero la distancia ayuda a entender por qué disponer de una vivienda pagada puede representar una ventaja económica considerable.

Los alquileres murcianos están por debajo de la media nacional, pero eso no elimina la pobreza

La factura residencial de los inquilinos murcianos es inferior a la del conjunto de España.

El gasto total mediano de los hogares que alquilan a precio de mercado alcanza los 9.192 euros anuales en España, frente a los 7.418 euros de Murcia.

También son menores los porcentajes de población que soportan gastos residenciales especialmente elevados.

En la Región, el 12,6 % de los habitantes reside en hogares que gastan más de 7.000 euros anuales en vivienda. El porcentaje desciende al 1,4 % cuando se consideran gastos superiores a 10.000 euros y al 0,2 % cuando superan los 12.000 euros.

En el conjunto nacional, esas proporciones alcanzan el 21,5 %, el 9,4 % y el 4,9 %, respectivamente.

La aparente contradicción es una de las claves del estudio: no basta con conocer cuánto cuesta una vivienda. También importa cuánto dinero tiene el hogar para pagarla.

Un gasto residencial relativamente reducido puede representar una carga difícil de soportar para una familia con ingresos bajos.

Por eso, aunque la Región de Murcia presenta costes residenciales inferiores a la media española, su porcentaje de personas que entran en situación de pobreza después de pagar la vivienda es superior al nacional.

En España, casi dos millones de personas son pobres después de pagar su vivienda

El problema no es exclusivo de la Región de Murcia. El informe de Fedea identifica en España a 1,95 millones de personas que no son consideradas pobres según sus ingresos, pero que pasan a serlo cuando se descuenta el coste de acceso a la vivienda.

La tasa nacional de pobreza, que se sitúa en el 19,5 % antes de incorporar ese gasto, aumenta hasta el 23,5 % cuando se tiene en cuenta.

La diferencia es de cuatro puntos porcentuales. El estudio también muestra que esta situación no ha surgido de repente.

En 2014 había 1,71 millones de personas en situación de pobreza oculta. En 2025 son 1,95 millones.

Aunque los indicadores generales de pobreza han mejorado durante ese periodo, el problema asociado a los costes de vivienda no ha desaparecido.

El alquiler concentra casi tres cuartas partes de la pobreza oculta

El informe identifica el alquiler a precio de mercado como el principal factor asociado a esta vulnerabilidad económica.

En España, el 25,4 % de los inquilinos de mercado que inicialmente no son pobres cae por debajo del umbral después de pagar el alquiler.

Además, este colectivo concentra el 72,5 % de todas las personas en situación de pobreza oculta.

La diferencia con quienes tienen una vivienda en propiedad es considerable. Entre los propietarios con hipoteca, el porcentaje de personas inicialmente no pobres que cruza el umbral después de descontar el coste de acceso se sitúa en el 3,2 %.

La investigación no ofrece este desglose por régimen de tenencia específicamente para Murcia. Por tanto, esos porcentajes corresponden al conjunto nacional y no deben extrapolarse directamente a la población murciana.

La vivienda también agrava la situación de quienes ya eran pobres

Hay otra realidad que las cifras de pobreza oculta no recogen por sí solas: la de quienes ya se encontraban por debajo del umbral antes de pagar la vivienda.

Para estas personas, el gasto residencial no supone entrar por primera vez en las estadísticas de pobreza, sino disponer de todavía menos recursos para afrontar el resto de sus necesidades.

El estudio señala que, en España, el número de personas consideradas pobres aumenta un 20,6 % al descontar el coste de acceso a la vivienda. Sin embargo, los indicadores que miden la profundidad y la severidad de la pobreza crecen todavía más: un 38,5 % y un 50,3 %, respectivamente.

La vivienda, por tanto, no solo incorpora nuevas personas a la pobreza. También agrava la situación económica de quienes ya estaban en ella.

Una advertencia para las políticas sociales

Los autores sostienen que utilizar únicamente los ingresos para medir la pobreza deja fuera una dimensión importante de la vulnerabilidad económica.

Dos familias que ingresan lo mismo pueden tener una capacidad de consumo muy diferente si una vive en una casa pagada y otra debe destinar una parte considerable de su renta al alquiler.

El trabajo plantea incorporar de forma más explícita el coste de la vivienda al diseño de las políticas de garantía de ingresos, de manera que estas tengan en cuenta los recursos que realmente quedan disponibles después de afrontar ese gasto.

Los aproximadamente 70.000 murcianos que identifica el informe ilustran esa diferencia entre los ingresos que aparecen en una estadística y el dinero con el que se puede vivir una vez pagada la vivienda.

Porque tener ingresos suficientes para no ser considerado pobre no significa necesariamente disponer de dinero suficiente para llegar a fin de mes.

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