Murcia gasta más de 1,1 millones en flores mientras los barrios siguen esperando aceras, sombra y colegios dignos

El PSOE denuncia que el Ayuntamiento agotó en marzo el contrato de flor de temporada previsto para todo 2025 y siguió encargando suministros fuera de la cobertura legal

En Murcia hay dinero para flores. Mucho dinero. Más de 1,1 millones de euros en 2025, según ha denunciado el portavoz del Grupo Socialista en el Ayuntamiento de Murcia, Ginés Ruiz. Lo grave, según su denuncia, no es solo la cifra. Es que el contrato municipal de flor de temporada tenía una cobertura legal de 495.000 euros y esa cantidad, siempre según el PSOE, quedó agotada ya en el mes de marzo. A partir de ahí, el Gobierno municipal habría seguido encargando flores durante meses fuera del marco contractual previsto.

La imagen es difícil de explicar a cualquier vecino que espera una acera decente, un bache tapado, una calle limpia o un colegio donde los niños no pasen calor en cuanto llega la primavera. Mientras hay centros educativos sin condiciones térmicas adecuadas, barrios que reclaman inversiones básicas y pedanías que siguen sintiéndose fuera del mapa municipal, el Ayuntamiento de Murcia habría destinado 1.131.287,58 euros a flor de temporada durante un solo ejercicio.

La denuncia política tiene una carga de fondo: no se trata solo de si una ciudad debe estar cuidada, verde o embellecida. Claro que debe estarlo. La cuestión es otra: qué prioridades tiene un gobierno municipal cuando el gasto ornamental se dispara por encima del contrato mientras se acumulan necesidades esenciales en los barrios.

El concejal responsable del área de Parques y Jardines es José Guillén Parra, actual concejal delegado de Desarrollo Urbano y Ciudad Inteligente y primer teniente de alcalde.

“Para flores, sí”

Ginés Ruiz lo resumió en rueda de prensa con una frase que retrata el malestar de buena parte de la oposición: “No hay para arreglar coles; no hay para tapar baches; no hay para limpieza… ¿y para flores? Para flores sí. Lo que quieras”.

El portavoz socialista sostiene que de los más de 1,1 millones gastados en flor de temporada, solo 495.000 euros tenían cobertura contractual. El resto, denuncia, se habría tramitado de forma irregular. Según la información publicada sobre la denuncia, el PSOE calcula que más de 636.000 euros se habrían gastado sin contrato suficiente, sin fiscalización previa y sin permitir concurrencia a otras empresas.

Ruiz fue más allá y acusó al equipo de Gobierno de haber actuado mediante encargos verbales. “Gastarse más de 500.000 euros omitiendo la función de la Intervención Municipal es gravísimo. Es obligar al Ayuntamiento sin aplicar ninguno de los controles legales. El concejal decide unipersonalmente cuánto se gasta, a quién se lo paga… es ilegal”, afirmó.

En términos administrativos, la acusación es especialmente delicada. La función interventora no es un trámite molesto ni una formalidad burocrática. Es el mecanismo que debe garantizar que el dinero público se gasta con control, con cobertura presupuestaria, con contrato y con respeto a las normas. Omitir esos controles, si se confirma, significa colocar al Ayuntamiento ante hechos consumados: primero se encarga, después se paga y, finalmente, se intenta regularizar.

Una ciudad bonita, pero ¿para quién?

El debate también tiene una dimensión territorial. Porque, según denuncia el PSOE, las flores no llegan por igual a todo el municipio. La crítica es conocida en Murcia: el centro se cuida como escaparate, mientras las pedanías quedan en segundo plano. Hay avenidas, plazas y rotondas que lucen arregladas, mientras otros vecinos conviven con solares, falta de sombra, aceras estrechas o inexistentes, calles deterioradas y servicios públicos insuficientes.

El problema no son las flores. El problema es que las flores se conviertan en símbolo de una política municipal pensada más para la fotografía que para la vida cotidiana. Una ciudad puede y debe tener espacios públicos amables. Pero el ornamento no puede ir por delante de lo básico. Antes que la flor de temporada está el aula sin calor extremo. Antes que la jardinera está la acera que permite caminar sin jugarse una caída. Antes que el embellecimiento del centro está la limpieza de los barrios y la atención a las pedanías.

La denuncia socialista apunta precisamente a esa contradicción: Murcia se adorna mientras parte del municipio espera.

El contrato se habría agotado en marzo

Según la información difundida por el PSOE, el contrato de flor de temporada para 2025 ascendía a 495.000 euros. Esa cantidad habría quedado consumida en marzo. Pese a ello, el Ayuntamiento habría seguido realizando encargos durante los nueve meses restantes del año.

La Cadena SER ha informado de que la Intervención municipal rechazó parte de las facturas e inició un procedimiento de omisión de la función interventora. También señala que el Gobierno local pretende regularizar el gasto mediante un crédito extraordinario y que se estudia aumentar el contrato vigente un 20%, el máximo permitido sin nueva licitación.

El PSOE ha anunciado que llevará el caso al Tribunal de Cuentas y a la Comisión de Vigilancia de la Contratación.

La estética como forma de gobierno

El caso de las flores no es una anécdota menor. Es una forma de entender la ciudad. El Gobierno del PP ha hecho de la imagen urbana uno de sus grandes escaparates políticos.

La pregunta política es sencilla: ¿puede un Ayuntamiento gastarse más de un millón de euros en flores mientras mantiene sin resolver carencias básicas que afectan a la vida diaria de miles de vecinos?

La respuesta no está solo en la legalidad del expediente, que deberá aclararse con documentos, informes y responsabilidades. Está también en la ética del gasto público. Porque incluso aunque todo estuviera formalmente regularizado -y el PSOE sostiene que no lo está-, seguiría existiendo una cuestión de prioridades.

Ginés Ruiz lo expresó con dureza: hacerlo “para algo como poner flores” no solo sería irregular, sino “inmoral”.

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