La Policía Nacional y la Guardia Civil, en colaboración con Europol y la Policía Nacional Francesa, han desmantelado una organización criminal presuntamente dedicada a favorecer la inmigración irregular mediante las conocidas como “pateras taxi”, embarcaciones rápidas utilizadas para trasladar migrantes hasta las costas españolas.
La operación, denominada Barón-Galón, se ha saldado hasta el momento con siete detenidos: seis en la provincia de Alicante y uno en Marsella, Francia. Los arrestados son hombres de nacionalidad argelina y libia, de entre 25 y 40 años, a los que se atribuyen presuntos delitos contra los derechos de los ciudadanos extranjeros, pertenencia a organización criminal, contrabando y delitos contra el patrimonio, entre otros.
La investigación apunta a una estructura organizada, asentada principalmente en la provincia de Alicante, que habría operado a través de las costas de Alicante, Murcia y Almería. Su objetivo, según la nota conjunta de Policía Nacional y Guardia Civil, era introducir de forma irregular en España a ciudadanos extracomunitarios, principalmente argelinos.
Lanchas rápidas, combustible, alojamiento y vigilancia de puertos
El núcleo del negocio estaba en las llamadas “pateras taxi”: embarcaciones semirrígidas con motores de gran potencia, más rápidas que las pateras tradicionales y utilizadas para realizar trayectos clandestinos entre el norte de África y el litoral español.
Según los investigadores, la organización no solo se encargaba del traslado de personas. También disponía de una red de apoyo logístico encargada de facilitar combustible, alojamiento y desplazamientos a los patrones de las lanchas. Además, sus integrantes vigilaban puertos, localizaban embarcaciones útiles para sus fines y seleccionaban puntos considerados “seguros” para la llegada de las lanchas.
La investigación también ha permitido comprobar que varias de las embarcaciones utilizadas tenían presuntamente una procedencia ilícita. Algunas habrían sido sustraídas en España y Francia; otras, según la información policial, habrían sido obtenidas mediante documentación falsa y contratos de alquiler.
Una red con conexiones internacionales
La operación comenzó a mediados de 2025, cuando agentes de la Guardia Civil y de la Policía Nacional empezaron a seguir la pista de varios ciudadanos argelinos que, supuestamente, facilitaban la infraestructura necesaria para introducir irregularmente a compatriotas por el litoral mediterráneo.
El caso adquirió dimensión internacional al detectarse conexiones en Francia, principalmente vinculadas a la adquisición de embarcaciones y vehículos que después eran utilizados en España. Esa proyección transnacional hizo necesaria la coordinación con cuerpos policiales europeos a través de Europol.
Durante la fase de explotación de la operación se han practicado tres registros domiciliarios: dos en Alicante y uno en Santa Pola. En ellos, los agentes han intervenido documentación, dinero y varios teléfonos móviles que, según los investigadores, estarían relacionados con el entramado delictivo.
La investigación continúa abierta, por lo que no se descartan nuevas actuaciones.
Un fenómeno cada vez más sofisticado
El uso de “pateras taxi” refleja la evolución de las redes dedicadas al tráfico de personas. Frente a embarcaciones más precarias y lentas, estas organizaciones recurren a lanchas potentes, con mayor capacidad de maniobra y rutas más difíciles de controlar. Detrás no hay improvisación, sino una logística organizada: patrones, combustible, vehículos, alojamientos, vigilancia de puntos de salida y llegada, y conexiones entre distintos países.
La operación Barón-Galón muestra precisamente esa dimensión: una red que no se limitaba al transporte marítimo, sino que presuntamente articulaba todo el circuito necesario para mover personas, embarcaciones y recursos a través de varios territorios. En este caso, con Murcia, Almería y Alicante como puntos clave del mapa operativo.