Ecologistas en Acción de la Región Murciana ha presentado alegaciones al Documento de Avance de las Directrices y Plan de Ordenación Territorial de la Cuenca Vertiente del Mar Menor, un texto que, a juicio de la organización, evidencia “la falta de voluntad política para dotar a la cuenca de un instrumento realmente útil y eficaz”. Las alegaciones se suman y complementan a las formuladas por otras entidades en defensa del ecosistema marmenorense, con las que mantienen una coordinación permanente.
Uno de los ejes de la crítica es el incumplimiento de los plazos legales. El artículo 15 de la Ley 3/2020, de Recuperación y Protección del Mar Menor, fijaba el 1 de agosto de 2023 como fecha límite para la aprobación definitiva de las Directrices y el plan. Sin embargo, casi dos años y medio después, el procedimiento vuelve a situarse en una fase inicial. Para Ecologistas en Acción, resulta especialmente grave la reiteración injustificada: se somete de nuevo a información pública el mismo documento tramitado en 2023 -ya entonces fuera de plazo- sin avances sustantivos en su redacción ni en su tramitación.
La organización también cuestiona la forma en que se ha planteado la participación pública. Denuncia una estructura documental poco accesible para la consulta ciudadana y la elección del periodo navideño para el trámite, lo que, a su entender, dificulta de manera significativa el análisis del texto y la presentación de alegaciones. “Se consolida así un déficit estructural de transparencia y participación en asuntos de enorme relevancia social y ambiental”, subrayan.
Otro punto central de las alegaciones es la exclusión de objetivos clave en la Zona 2 de la cuenca vertiente, que concentra la mayor parte de la superficie. Ecologistas en Acción considera que esta decisión es técnicamente errónea: la cuenca funciona como un sistema integral, con interacciones hidrológicas e hidrogeológicas que afectan al transporte de agua, sedimentos y nutrientes. En lugar de excluir objetivos, sostienen, deberían adaptarse a la realidad de cada zona para garantizar la coherencia del conjunto.
El desequilibrio interno del documento es, a juicio de la organización, una muestra más de su ineficacia. De las 560 páginas que lo componen, el 97 % se dedica al análisis y diagnóstico, mientras que el apartado destinado a definir directrices y actuaciones apenas ocupa un 2 por ciento y se limita a enunciados genéricos. Incluso ese diagnóstico, advierten, está desactualizado y carece de un enfoque integral: no incorpora el cambio climático, ignora herramientas legales recientes como la Ley 19/2022, que reconoce la personalidad jurídica del Mar Menor y su cuenca, ni analiza factores determinantes como la mala gestión urbanística y agraria que incrementa el riesgo de inundaciones y la contaminación del ecosistema.
A ello se suma, según Ecologistas en Acción, el incumplimiento de la normativa urbanística y territorial. El documento no recoge contenidos obligatorios exigidos por la Ley 13/2015 de ordenación territorial y urbanística de la Región de Murcia y mantiene expectativas de crecimiento urbanístico, al dejar fuera a la Zona 2 de la regulación de usos del suelo y densidades, un aspecto clave para el control de escorrentías.
Pese a la ambigüedad general, algunos objetivos apuntan incluso a impactos adicionales derivados del propio plan. Es el caso de la acción estratégica 9, “Protección y gestión activa frente a gestión pasiva”, cuyo lenguaje, denuncian, encubre la intención de priorizar usos turísticos y económicos en espacios protegidos, por encima de los objetivos de conservación. “Aflora sin disimulo una ideología desarrollista que el Avance del DyPOT pretende mantener”, advierten.
Las alegaciones alcanzan también al Documento Inicial Estratégico y al análisis de alternativas, que califican de meramente formal. El primero carece de un estudio real de compatibilidad con el Plan de Gestión Integral del Mar Menor, y el segundo plantea “falsas alternativas” que no cumplen los requisitos técnicos ni legales de la evaluación ambiental.
Para la organización ecologista, el balance es claro: el Avance presenta unas Directrices y un Plan de Ordenación Territorial “profundamente descafeinados y, por ello mismo, perfectamente inútiles”.
En palabras de su portavoz, Pedro Luengo, “lo más parecido a no tener un Plan de Ordenación Territorial es tener un documento como este”. Y concluye: “La voluntad que se adivina es la de contar con un texto vacío e inservible para poder seguir con un modelo de desarrollo profundamente insostenible e incompatible con la regeneración del Mar Menor, mientras se aparenta que se está haciendo un cambio”.