El incendio declarado este miércoles en la fachada del Hospital Santa Lucía de Cartagena ha vuelto a poner el foco sobre la seguridad estructural de uno de los principales edificios sanitarios de la Región de Murcia. La estampa de la terrible desgracia que pudo ser y, afortunadamente, no fue.
Los bomberos apuntan a que una colilla podría haber originado el fuego, pero señalan un segundo factor determinante: la fachada del hospital está recubierta con un material que favorece la rápida propagación de las llamas. Se trata del mismo tipo de revestimiento utilizado en el edificio valenciano de Campanar, donde murieron diez personas en 2024.
El incendio comenzó en una terraza del bloque 5 del hospital. El incidente ha obligado a evacuar varias áreas del centro y a trasladar pacientes a otros hospitales. La operación fue “ejemplar”, según destacan los sindicatos y los responsables del propio centro, que subrayan la actuación del personal sanitario y no sanitario en un momento de máxima tensión.
En menos de diez minutos desde el primer aviso, las llamas ya habían alcanzado varias plantas del hospital afectando principalmente a habitaciones, pasillos y zonas de uso clínico del bloque 5. La columna de humo negro era visible desde distintos puntos del municipio de Cartagena.
El hospital activó de inmediato su plan de emergencia interna, lo que permitió una evacuación ordenada de pacientes, muchos de ellos en situación de especial vulnerabilidad:
- Pacientes encamados fueron trasladados en camillas y sillas de ruedas,
- Otros, en condiciones de movilidad limitada, fueron guiados por personal sanitario y auxiliares,
- Varias unidades fueron trasladadas preventivamente al Hospital Santa María del Rosell y al Hospital Los Arcos del Mar Menor, para garantizar continuidad asistencial.
El personal sanitario y no sanitario realizó una evacuación en cadena, puerta por puerta, priorizando a los pacientes más frágiles. Trabajadores del hospital han relatado que hubo momentos de tensión por la rápida acumulación de humo en pasillos y por la necesidad de improvisar recorridos alternativos hacia zonas seguras. Se han reubicado 113 pacientes para garantizar su atención continua.
Sin embargo, la emergencia ha destapado un problema conocido desde hace tiempo y que, según varias organizaciones, había sido trasladado reiteradamente al Gobierno regional sin que se adoptaran medidas.
Sin ir más lejos, el pasado mes de febrero, la Asamblea Regional aprobó una moción, solo el PP votó en contra, instando al Gobierno regional a adoptar medidas con el recubrimiento del hospital Santa Lucía. La moción, como tantas otras, fue ignorada por el Ejecutivo de López Miras.
Mientras tanto, los expertos dicen que el material con el que está hecho el revestimiento del hospital se comporta como «gasolina sólida» en caso de incendio: paneles de dos chapas de aluminio con un núcleo de polietileno altamente inflamable.
Un riesgo conocido y señalado desde hace más de un año
En el Hospital Santa Lucía ya se había producido un incendio similar en el año 2015, cuando las llamas prendieron también en la fachada del centro tras la caída de una colilla en una de las terrazas. Aquel fuego se propagó con rapidez por el revestimiento exterior del edificio y obligó a actuar de urgencia a los bomberos, aunque no provocó heridos.
El incidente dejó al descubierto la vulnerabilidad del sistema de fachada ventilada del hospital y generó las primeras advertencias sobre el riesgo que suponía el material aislante utilizado. Diez años después, esas advertencias cobran un sentido inquietante a la vista de lo ocurrido en el incendio de 2025.
La Federación de Sanidad y Sectores Sociosanitarios de CCOO ha manifestado su “profunda preocupación” por lo ocurrido y recuerda que el revestimiento del edificio podría estar compuesto por poliuretano, un material aislante muy utilizado en construcción pero “altamente inflamable”
. El sindicato lamenta que, pese al incendio de Campanar, la Administración autonómica no haya presentado “ningún resultado” del prometido estudio para localizar materiales similares en edificios públicos.
CCOO subraya que “el riesgo inherente a este tipo de materiales exige una respuesta inmediata” y urge al Ejecutivo regional a poner en marcha un plan para retirar y sustituir los elementos inflamables de la fachada del hospital y de otros inmuebles públicos. Reclama además “una auditoría de seguridad” que evalúe el estado real de las instalaciones y que los hallazgos se comuniquen a la ciudadanía.
Podemos: “No es un accidente, es la consecuencia de años de advertencias ignoradas”
Podemos, que lleva meses alertando del riesgo, ha sido contundente en su valoración: “Este incendio no es un accidente”, afirma la diputada María Marín, sino “la consecuencia de años de advertencias ignoradas”
Según explica, la formación morada solicitó la sustitución del material inflamable ya en febrero de 2024, a raíz del incendio de Campanar. Un año después, consiguieron aprobar una moción en la Asamblea Regional para obligar al Gobierno de López Miras a actuar, pero -denuncia- “durante todo este tiempo, el Gobierno regional y el consejero Pedreño han decidido mirar hacia otro lado”.
Marín sostiene que “ha vuelto a arder lo que sabían perfectamente que podía arder”, y que lo ocurrido tiene “un nombre: negligencia política”. Advierte de que priorizar el ahorro frente a la seguridad ha dejado “a un hospital entero expuesto a un incendio como el de esta mañana”.
Podemos exige la dimisión del presidente López Miras y de su consejero de salud, Juan José Pedreño. a los que se refiere como «personajes». También pide “una investigación inmediata, responsabilidades políticas y técnicas y la sustitución urgente de cualquier material inflamable”. Y lanza un aviso: “Cuando se abandona lo público, lo público arde”.
El PSOE pide una auditoría
El PSOE, por su parte, ha exigido al Gobierno regional una auditoría urgente del Hospital Santa Lucía para determinar si los materiales de la fachada cumplen realmente con la normativa vigente en materia de protección contra incendios. La portavoz socialista subraya que es imprescindible evaluar con rigor la seguridad del edificio y actuar sin demora: reclama que se proceda a sustituir de inmediato todos los materiales inflamables que puedan suponer un riesgo para pacientes y profesionales, “antes de que tengamos que lamentar daños irreparables derivados de la inacción del Ejecutivo regional”.
Además, el Grupo Parlamentario Socialista pide que esta auditoría no se limite al hospital cartagenero. La portavoz insta al Gobierno de López Miras a extender la revisión a todos los edificios públicos de la Comunidad Autónoma, con especial atención a infraestructuras sensibles -como centros sanitarios, educativos y sociosanitarios- para garantizar que cumplen con los estándares de seguridad y evitar que situaciones como la vivida en el Santa Lucía puedan repetirse en otros puntos de la Región.
El Gobierno regional insiste: todo cumple la normativa
Desde el Ejecutivo de López Miras se limitan a reiterar que el Hospital Santa Lucía “cumple con la normativa” y que ha superado las inspecciones correspondientes. Una afirmación que contrasta con la presión creciente de sindicatos, oposición y profesionales, que reclaman explicaciones detalladas y medidas inmediatas.
La pregunta que sobrevuelan estas primeras horas tras el incendio es evidente: ¿Es suficiente cumplir la normativa cuando dicha normativa permite la presencia de materiales inflamables en la fachada de un hospital? No es el primer incendio que sufre el hospital Santa Lucía.
Un incendio que reabre el debate sobre la seguridad en edificios públicos
El fuego, afortunadamente sin víctimas, ha puesto en evidencia una falla estructural que trasciende al Santa Lucía. Tras el incendio de Campanar, las comunidades autónomas se comprometieron a revisar los revestimientos de sus edificios públicos. En la Región de Murcia, ese compromiso nunca llegó a materializarse en resultados visibles.
Sindicatos y oposición coinciden en que la ciudadanía tiene derecho a saber si los centros sanitarios -y otros edificios públicos- contienen materiales que puedan convertir un incidente menor en una tragedia.
Mientras se espera el informe técnico definitivo sobre el origen del fuego, el hospital continuará reparando los daños y reorganizando servicios. Pero lo que ha ocurrido en la fachada del Santa Lucía no se apagará tan rápido como las llamas. El debate sobre la seguridad, la responsabilidad política y la transparencia vuelve a arder con fuerza.