La Diócesis de Cartagena tendrá nuevo obispo a partir de septiembre. Alfonso Carrasco Rouco, hasta ahora obispo de Lugo, parece ser el designado por el papa León XIV para suceder a José Manuel Lorca Planes, quien deja el cargo al cumplir la edad canónica de jubilación, 75 años. Eso afirma la agencia JR Comunicación y Protocolo que cita fuentes solventes de la Iglesia. Carrasco Rouco es sobrino del cardenal Antonio María Rouco Varela.
Carrasco Rouco figura entre los nombres que más suenan para el cargo, junto con Ginés García Beltrán (obispo de Getafe) y Sebastián Chico (obispo de Jaén). El nombramiento de Rouco aún no es oficial.
Un perfil académico y eclesiástico consolidado
Nacido en 1956 en Villalba (Lugo), es sobrino del cardenal Antonio María Rouco Varela. Se licenció en Teología en 1980 por la Universidad de Friburgo (Suiza) y fue ordenado sacerdote en 1985 en la Diócesis de Mondoñedo-Ferrol. Doctorado en 1989, desarrolló una intensa labor académica en la Universidad de Friburgo y, posteriormente, en el Instituto Teológico San Dámaso (actual Universidad Eclesiástica San Dámaso), donde llegó a ser decano de la Facultad de Teología.
También fue consiliario de la Asociación Católica de Propagandistas, director del Instituto de Ciencias Religiosas, miembro de la Comisión Teológica Asesora de la Conferencia Episcopal Española y del Consejo de Redacción de la Revista Española de Teología.
En 2007, el papa Benedicto XVI lo nombró obispo de Lugo, recibiendo la ordenación episcopal en 2008 de manos de su tío. Dentro de la Conferencia Episcopal Española forma parte de la Comisión para la Doctrina de la Fe y de la Comisión de Seminarios y Universidades, además de representar a la Iglesia española en la Comisión de Episcopados de la Comunidad Europea (COMECE).
La toma de posesión de la Diócesis de Cartagena está prevista para el próximo mes de septiembre, momento en que se formalizará el relevo pastoral.
Un prelado que cuida las palabras y a veces tiene que matizarlas
En mayo de 2025, Alfonso Carrasco Rouco dejaba ver su lado más emotivo en declaraciones a COPE Lugo tras la elección del papa León XIV: “Me emocioné cuando León XIV se acordó de su diócesis de Chiclayo”, confesó, aludiendo a la que fue su anterior jurisdicción en Perú. También elogió el “enfoque misionero” del nuevo pontífice y celebró que su primer mensaje desde el balcón de San Pedro incluyera el español, “eco del mundo hispano” en la Iglesia universal.
Pero no siempre sus palabras han sido tan dulces de recibir. En 2010, siendo ya obispo de Lugo, la prensa recogió unas declaraciones suyas a propósito de los casos de abusos sexuales cometidos por religiosos en Irlanda. Durante la inauguración de una exposición en Lugo, y preguntado por el escándalo, Carrasco Rouco afirmó: “Estos casos deslucen la imagen de cualquier grupo humano. La naturaleza humana es débil, frágil y tiende al pecado”.
El comentario generó titulares y críticas, hasta el punto de que el obispo tuvo que matizar después que consideraba esos abusos como “infames”, en línea con la calificación oficial del Vaticano. Aun así, la frase quedó como ejemplo de ese registro templado, de bordes suaves, con el que en ocasiones la jerarquía católica aborda asuntos espinosos.