En los últimos meses, se han disparado los proyectos de plantas de biogás en la Región de Murcia: ya hay al menos 20 en distintas fases de tramitación, la mayoría promovidas por grandes corporaciones del sector energético, muchas de ellas sin vínculo directo con el territorio ni con el origen de los residuos que pretenden procesar. La mayor parte de ellas en manos de fondos de inversión capital riesgo cuyo único objetivo es ganar dinero.
Ante el clamor social en contra, la Asamblea Regional de Murcia se ha convertido en el escenario de una dura ofensiva política contra el modelo actual de expansión de plantas de biogás que ampara el Gobierno regional de López Miras. El Grupo Mixto, a través de la diputada María Marín (Podemos), presentó el pasado 8 de mayo una moción para apostar por plantas pequeñas de autoconsumo y rechazar los megaproyectos. El 29 de mayo, el Grupo Parlamentario Socialista elevó el tono y presentó una enmienda a la totalidad endureciendo las medidas.
Ambas formaciones coinciden en lo esencial: rechazo a las macroplantas, exigencia de una normativa autonómica específica y apuesta por modelos de cercanía, integrados en explotaciones agrícolas o ganaderas ya existentes.
Qué proponen
El Grupo Mixto pide que solo se autoricen plantas pequeñas en industrias ya existentes, que no puedan ampliar su capacidad ni recibir residuos ajenos. Exige paralizar ya todas las macroplantas en tramitación si superan las 20.000 toneladas anuales, entre ellas las de Molina de Segura, Las Torres de Cotillas, San Javier, Mula, Lorca o Baños y Mendigo.
El PSOE, por su parte, reclama una moratoria total hasta aprobar una normativa autonómica clara (en seis meses). Esta norma debería exigir distancias mínimas de 3,5 km respecto a zonas habitadas, estudios previos obligatorios, límites estrictos a los olores ( no se podrán superar las 15 unidades de olor/m³) y mecanismos de participación ciudadana y control ambiental reforzado. La moción socialista plantea que todos los proyectos deberán presentar estudios económicos, ambientales y sociales ajustados a la normativa europea.
Ambos grupos denuncian que este desarrollo se produce en un vacío normativo total, sin límites a la contaminación odorífera ni distancias mínimas a viviendas, lo que está provocando una oleada de movilizaciones vecinales en varios municipios.
El problema no es el biogás en sí, sino cómo y para qué se está implantando. En teoría, se trata de una energía renovable basada en la fermentación de residuos orgánicos. En la práctica, los proyectos que se están tramitando en la Región de Murcia poco tienen que ver con la economía circular o la sostenibilidad. Son megaplantas que pueden tratar cientos de miles de toneladas al año de deyecciones ganaderas y residuos orgánicos procedentes de fuera de la Región.
Por ejemplo, la planta de Gesalor en Lorca anuncia una capacidad para procesar 2 millones de metros cúbicos de purín al año, lo que según la propia moción de Podemos “provocará un nuevo boom de macrogranjas” para alimentar la demanda de residuos. En Las Torres de Cotillas, Enagás proyecta una planta que superará las 520.000 toneladas al año, y en Mula, Verdalia Energy tramita otras dos plantas a gran escala. La lista se extiende por todo el mapa murciano: San Javier, Molina de Segura, Santomera, Fuente Álamo, Baños y Mendigo y suma ya veinte proyectos en marcha.
“La Región está en peligro de convertirse en un estercolero: un polo receptor de purines y residuos orgánicos de toda España. Lo que se plantea es una reconversión encubierta del modelo agrícola y ganadero, en beneficio de unos pocos y a costa de la salud y la vida de todos”, denuncia Marín en su propuesta.
La indignación vecinal crece
Este sábado 31 de mayo más de 300 personas se concentraron frente a San Esteban y reivindicaron una moratoria de los proyectos en la Región de Murcia.
Plataformas ciudadanas de Lorca, Fuente Álamo, Mar Menor, Mula, Molina de Segura, Santomera y Las Torres de Cotillas se unieron a la primera gran movilización estatal contra las macroplantas de biogás y biometano, convocada de forma simultánea en medio centenar de ciudades españolas.
Bajo el lema “Ni en tu pueblo ni en el mío”, miles de personas salieron a las calles en toda España denunciando un modelo energético que, según los convocantes, “devasta el medio rural, degrada el territorio y pone en riesgo la salud de las personas”.
Uno de los principales argumentos de los opositores es la naturaleza de los residuos que procesan estas instalaciones: purines, lodos de depuradora y restos de matadero, entre otros. “En lugar de reducir el residuo, se genera más, porque las macroplantas vienen acompañadas de más macrogranjas”, ha advertido Zorionak Meneses, portavoz de la plataforma Stop Biogás de Mula y médica de familia. A su juicio, este modelo energético tiene consecuencias directas sobre la salud pública, sobre todo en las zonas rurales y periféricas.
Las plataformas ya han anunciado una nueva concentración el próximo martes 3 de junio, esta vez con una convocatoria dirigida específicamente al Gobierno autonómico, al que acusan de “mirar hacia otro lado”.