El alcalde de Molina de Segura, José Ángel Alfonso, ha anunciado a bombo y platillo que “actuará” contra la planta de biogás proyectada en el polígono de La Polvorista si esta incumple un compromiso firmado con el consistorio. El problema es que ese acuerdo privado no ha sido publicado, ni difundido, ni registrado en el Boletín Oficial de la Región de Murcia (BORM). Es, en resumen, un acto de fe. Es papel mojado. ¿Qué informe jurídicos respaldan ese acuerdo? ¿En qué Junta de Gobierno de aprobó? ¿Lo ratificó el Pleno? ¿Hay expediente administrativo que sustente tal acuerdo con la empresa Heygaz?
José Ángel Alfonso, que ha despreciado tanto a vecinos como empresarios de La Polvorista, asegura que ha logrado imponer “condiciones estrictas de control” a la promotora Heygaz Spain SLU, gracias a un “compromiso unilateral e irrevocable” rubricado por la empresa. Sin embargo, ni se ha mostrado el contenido del documento ni se ha facilitado a los vecinos ni a los medios de comunicación. “Es papel mojado”, denuncian fuentes vecinales y empresariales.
La planta, según ha reconocido el propio Ayuntamiento, es una realidad administrativa heredada: “El expediente se inició en 2021, se tramitó la compatibilidad urbanística, se solicitaron los informes ambientales y hasta se tramitó la Autorización Ambiental Integrada”, explica el alcalde, tratando de desvincular su responsabilidad directa. A pesar de ello, el Ayuntamiento de Molina de Segura concedió licencia de obra en julio de 2024.
¿Qué precio tiene la salud y la seguridad de las personas?
Ahora, con las obras avanzadas el consistorio presenta este “compromiso” como una victoria política. Entre los seis puntos pactados, Heygaz Spain renunciaría por escrito a tratar purines, lodos de depuradora o restos animales -los que generan más olores- y a cualquier posibilidad de ampliación futura, ni en capacidad ni en superficie. También promete mediciones periódicas de calidad del aire, en coordinación con la Universidad de Murcia, y la publicación de los datos en una plataforma accesible para los vecinos. Y si incumple, compensación económica mediante. ¿Qué precio tiene la salud y la seguridad de las personas?
Tampoco cómo se exigirá esa compensación, quién la controlará, ni cuándo se activará. Tampoco se ha publicado el documento que lo regula. Lo que sí se sabe con certeza es que el Ayuntamiento de Molina de Segura ha despreciado las alegaciones vecinales y ha ignorado las advertencias de los empresarios de La Polvorista. ¿Cómo puede pedir ahora el alcalde que confíen en promesas de vigilancia que ni siquiera tienen validez legal? La empresa Heygaz ha llegado a falsear las distancias a empresas peligrosas y el Ayuntamiento de Molina de Segura ha callado. Ni se ha revisado el expediente ni se han depurado responsabilidades. En lugar de actuar con firmeza, el consistorio se limita ahora a exhibir un supuesto compromiso que no ha sido publicado, ni registrado, ni vincula legalmente a nadie.
Si la planta de biogás echa a andar, será muy difícil detenerla sin una orden judicial o una infracción administrativa grave.