La planta de biometano y tratamiento de residuos a gran escala, promovida por la multinacional PreZero, ha hecho saltar las alarmas entre los colectivos ecologistas de la Región de Murcia. El proyecto, que se ubicaría en Venta Mendoza, junto a la autovía RM-15 y cerca del vertedero de Cañada Hermosa, ha sido duramente cuestionado por Ecologistas en Acción, que acaba de presentar una batería de alegaciones de más de 80 páginas.
Según la organización, lo que se vende como una instalación de economía circular y energías renovables “es en realidad una macroplanta sobredimensionada, sin justificación técnica ni ambiental, y que responde a una lógica de negocio más que al interés público”.
El documento señala que la empresa no ha detallado cuántos residuos va a tratar exactamente, ni de dónde proceden, ni cuántas toneladas de biometano piensa producir. Tampoco especifica qué se hará con el digestato (el residuo resultante tras la producción de gas), ni a qué suelos se aplicará. En resumen: demasiadas incógnitas para un proyecto con impacto directo sobre el entorno.
“No se explicita la estimación de las toneladas de residuos anuales gestionadas, ni hay contratos con suministradores, ni estudios sobre el destino agrícola del digestato”, denuncian. “Sin esta información es prácticamente imposible evaluar ambientalmente las instalaciones proyectadas”.
Además, según Ecologistas en Acción, la planta está sobredimensionada para la cantidad de residuos que se generan en el municipio de Murcia, lo que obligaría a importar residuos desde otros puntos, generando más tráfico de camiones, más emisiones y más riesgos para la salud y el entorno.
Se prevén emisiones de partículas PM10 y PM2.5, dióxido de nitrógeno (NO₂), amoníaco (NH₃), metano (CH₄) y ácido sulfhídrico (H₂S). Las emisiones no se medirán de forma precisa y el control de olores es insuficiente. La falta de hermeticidad en el proceso y en el transporte de residuos puede generar episodios de contaminación odorífera severa. Por otra parte, el proyecto prevé un consumo de 36.500 m³/año, pero los ecologistas creen que será mucho mayor y no se han detallado medidas de ahorro hídrico.
Más pegas: el manejo de biogás implica peligro de fugas, explosiones y emisiones tóxicas, especialmente en caso de averías o errores humanos. La zona está además en área sísmica, próxima a fallas activas como la de Alhama de Murcia.
¿Interés público o beneficio privado?
Uno de los aspectos más polémicos es que PreZero busca que se declare el proyecto de “utilidad pública”, lo que permitiría incluso expropiar terrenos para construir la planta. Los ecologistas lo tienen claro: “No se puede confundir el interés público con el interés privado”.
A su juicio, este tipo de declaraciones están pensadas para infraestructuras esenciales, no para iniciativas empresariales que buscan rentabilidad. “La utilidad pública debería implicar un beneficio colectivo claro, no externalizar sobre la ciudadanía los impactos ambientales y sociales de un negocio”.
La organización ecologista acusa a la Administración regional de permitir atajos legales, usar una evaluación simplificada y no exigir informes clave como el del Ayuntamiento de Murcia o la Confederación Hidrográfica del Segura.
Riesgos: metano, ruido, olores, explosiones y agua contaminada
El informe repasa con detalle todos los riesgos asociados al funcionamiento de la planta: desde emisiones contaminantes y malos olores, hasta vertidos al dominio público hidráulico y la posible afección a acuíferos y suelos agrícolas.
En concreto, alertan del peligro de que el digestato, rico en nitratos y difícil de controlar, acabe contaminando suelos y aguas subterráneas: “No es compost de calidad, sino un residuo que probablemente contendrá un alto grado de contaminación en nitratos”.
También señalan el riesgo de fugas de metano -uno de los gases más potentes para el cambio climático- y critican la falta de un plan claro para controlar emisiones y olores. “El trasiego diario de camiones de alto tonelaje, 56 camiones diarios, puede contribuir al colapso del tráfico en periodos de alta afluencia junto con el efecto adverso de posibles olores”.
Modelo de energía cuestionado
Aunque la planta se presenta como parte de la transición energética, Ecologistas en Acción cuestiona de fondo ese relato. Aseguran que este tipo de instalaciones sirven como coartada para seguir alimentando las macrogranjas y la agroindustria intensiva.
“Antes de llenar el territorio de proyectos privados de biometano, hay que planificar, debatir y poner límites al modelo de ganadería industrial”, reclaman. Si no, avisan, con la excusa de las renovables se seguirá subvencionando un modelo que degrada el medioambiente y la salud pública.
Otro punto clave: la ausencia total de participación ciudadana. Las pedanías cercanas -Cañada Hermosa, Javalí Nuevo, Barqueros- no han sido informadas ni consultadas. “Este proyecto se hace con una nula participación de la ciudadanía”, critican. Reclaman que el Ayuntamiento de Murcia y las juntas vecinales se pronuncien y que se garantice un proceso real de información y participación pública.
Piden la paralización del proyecto
Ecologistas en Acción pide la paralización del proyecto y exige una planificación seria sobre qué modelo de tratamiento de residuos y generación energética necesita realmente la Región de Murcia.
“No hay urgencia ni justificación para este tipo de macroplantas, y mucho menos sin transparencia, sin datos, sin participación ciudadana y con un modelo basado en el transporte de residuos desde decenas de kilómetros”, concluyen. “Esto no es economía circular. Es más de lo mismo, pero disfrazado de verde” concluyen.
La planta procesará 67.000 toneladas anuales de purines, lodos, subproductos animales y residuos industriales. El agua residual tratada se verterá directamente en la Rambla Salada, un cauce natural sensible según la documentación a la que ha tenido acceso RRNEWS.