Hay un momento en el que la paciencia se agota. Y el Grupo Socialista del Ayuntamiento de Murcia ha llegado justo ahí. No por capricho, sino por pura saturación de un guion que ya resulta ofensivo para la inteligencia de cualquier ciudadano con dos dedos de frente. Da igual si se habla de baches, de limpieza, del deterioro de las infraestructuras o del colapso del transporte público: desde la bancada del Partido Popular, la respuesta es siempre la misma. Pedro Sánchez. El hombre del saco. El comodín de todas las excusas. El culpable universal. El responsable, al parecer, hasta de la muerte del torero Manolete.
Esta semana, los socialistas han estallado. Y lo han hecho con un vídeo en redes sociales que roza lo tragicómico: una recopilación de intervenciones del PP en los plenos municipales donde, sin importar cuál sea el tema tratado, el nombre de Sánchez aparece como si fuera una obsesión patológica. ¿Se habla de los jardines abandonados? La culpa es de Sánchez. ¿Que los centros sociales están hechos polvo? Sánchez. ¿Que la ciudad parece una sauna en agosto y no hay una sombra donde refugiarse? Pues también. Sánchez, pero no Pedro Antonio Sánchez, el de Miami vía Puerto Lumbreras. A ese qué pronto lo han olvidado tras ser condenado por delitos de corrupción.
El vídeo no es solo una sátira. Es un grito de indignación. Porque mientras los concejales del PSOE tratan de poner sobre la mesa propuestas concretas para mejorar la vida de los murcianos, se encuentran sistemáticamente con una estrategia de desgaste político importada desde Madrid. Una especie de «Sálvame» en versión institucional donde lo local se disuelve en un lodazal de propaganda nacional.
En la Asamblea Regional sucede lo mismo
Y esto no ocurre solo en Murcia ciudad. En la Asamblea Regional, donde se supone que se debaten los grandes asuntos que afectan a toda la Comunidad, la historia se repite. Los diputados del PP convierten cada moción en una sesión de tertulia de Ana Rosa, más interesados en señalar al Gobierno central que en afrontar los problemas reales que afectan a nuestra tierra: el Mar Menor,las listas de espera sanitarias, el fracaso escolar, los bajos salarios.
El resultado es un Parlamento y un Ayuntamiento desconectados de la ciudadanía. Unos representantes públicos más preocupados por lanzar soflamas partidistas que por poner soluciones sobre la mesa. Una política de teatro, de cara a la galería, donde el problema no es que el banco del parque esté roto, sino que Pedro Sánchez no haya venido a arreglarlo en persona.
Murcia no es Moncloa. Ni la Región, un plató de tertulia política. Pero a juzgar por lo que se ve en los plenos, podría parecerlo. Los ediles socialistas están hartos de llevar mociones sobre problemas reales y escuchar siempre la misma cantinela: Pedro Sánchez, Pedro Sánchez y más Pedro Sánchez. Da igual de qué se hable. El PP responde como si estuviera en el Congreso.
Lo más desconcertante es que a buena parte de la ciudadanía parece no molestarle. Al contrario: aplaude ese teatrillo y, elección tras elección, lo refrenda en las urnas. Así que mientras el PSOE clama por respeto institucional, propuestas concretas y debate local, la bancada popular sigue en su cruzada nacional. Total, si el guion funciona, ¿para qué cambiarlo? Gobernar ya no va de resolver problemas, sino de repetir consignas.