El presidente de la Región de Murcia, Fernando López Miras, ha comparecido envuelto en los colores de la bandera autonómica para decir que «la Región Murcia funciona». «Porque yo lo valgo» que diría el anuncio de Loreal.
En un alarde de entusiasmo, Fernando López Miras, cuyo partido no ha sacado a la Región del vagón del atraso después de 30 años de gobierno, ahí están los datos estadísticos, ha prometido lo que podríamos llamar «el pack de 2025»: vivienda asequible para los que más tienen, inteligencia artificial, una nueva ley de universidades y, por supuesto, más pactos que una novela de conspiración porque López Miras, ya se sabe, presume de ser persona dialogante, pero no recibe a los afectados por los impagos del plan MOVES y las instalaciones fotovoltaicas y ha dejado tirados a los bomberos del Consorcio de Extinción de Incendios.
El milagro de las viviendas asequibles
Con la solemnidad de quien está a punto de presentar una obra maestra, López Miras ha anunciado que su gobierno ha identificado 63 solares públicos donde podrían construirse 1.634 viviendas de precios reducidos. Un dato que, a primera vista, parece buena señal hasta que uno recuerda que su Ejecutivo no ha levantado una sola vivienda pública en años. El Consejo Económico y Social se lo reprochó recientemente en un contundente informe. Tampoco paga el Bono Alquiler Joven a miles de jóvenes murcianos pese a que ah recibido millones de euros del Gobierno de España. Y, por supuesto, incumple la Ley de Vivienda y no delimita las zonas tensionadas para limitar los precios de los alquileres porque no le da la gana.
Además, López Miras ha asegurado que las «viviendas asequibles», cuyo precio final desconocemos, estarán dirigidas a jóvenes y clases medias, siempre que no superen los 6,5 veces el IPREM. Eso significa que el límite de renta será de 3.900€ mensuales. López Miras quiere ayudar a que obtengan una vivienda los que más tienen. ¿Cuántos jóvenes murcianos ganan eso? Cuántos jóvenes murcianos conocen esa cifra o siquiera tienen acceso a ingresos que les permitan pagar el alquiler, ya que la Región lidera los salarios más bajos de España. Los constructores deben estar frotándose las manos con el negocio en suelo público que anuncia López Miras.
Lamentablemente, la Región de Murcia registra una altísima tasa de trabajadores pobres y el paro juvenil es alarmante. La tasa de paro entre los jóvenes murcianos de 16 a 19 años ha aumentado un 83,9% en comparación con el año anterior, alcanzando el 24,3%.
La Región de Murcia, además, está a la cola en cobertura de Rentas Mínimas: solo el 1,2% de la población bajo el umbral de la pobreza recibe estas ayudas. Con más de 375.000 personas en situación de vulnerabilidad, el presupuesto regional destinado a estas ayudas ha caído un 58,5% desde 2020, reduciendo el número de beneficiarios de casi 20.000 a poco más de 4.600.
Nos hemos empobrecido
Según los datos del Instituto Nacional de Estadística, el PIB por habitante de la Región de Murcia en 2023 se situó en el 83,6% de la media española: 25.887 euros en la Región de Murcia mientras que en España es de 30.968 euros. Puede comprobarse cómo la brecha se ha agrandado desde principios de siglo. Nos hemos empobrecido como región en relación al resto de España.

La estimaciones de la Airef indican que la Región de Murcia no está creciendo en 2024 por encima de la media española, al contrario. López Miras vuelve a mentir. Por otra parte, la tasa de pobreza, aunque se va reduciendo, sigue siendo de las más altas de España.
Récords, pactos y un optimismo desbordante
En cuanto a los logros de 2024, López Miras salió a escena con su habitual fanfarria para destacar cifras récord en empleo, turismo y empresas. Pero, curiosamente, olvidó mencionar algunos «pequeños detalles»: la Región de Murcia sigue a la cola en productividad, en salarios y lidera con orgullo la precariedad laboral, con casi el 18% del empleo sumergido en la economía irregular. Según estimaciones, esta economía sumergida representa entre 5.600 y 6.900 millones de euros anuales.
Por supuesto, tampoco hizo referencia a que la reducción del paro no es un trofeo de las políticas regionales, sino fruto de medidas impulsadas por el Gobierno de España, como la reforma laboral y la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI). Dos iniciativas que, por cierto, salieron adelante a pesar del voto en contra del Partido Popular. Y no olvidemos los Fondos Next Generation, que el PP de Feijóo intentó boicotear, pero que ahora están impulsando la economía española y, de paso, la murciana. Qué conveniente resulta beneficiarse de lo que se critica, ¿verdad?
El motor que no arranca
López Miras, fiel a su estilo, prefiere alardear de lo bueno y culpar de lo malo a otros, en este caso al Gobierno de Pedro Sánchez. Este guion tiene su base en la psicología colectiva: si algo va mal, la gente necesita un culpable, y si va bien, ¿por qué no apropiarse del mérito? En un clima de polarización política, este juego de «culpa al otro» siempre encuentra eco en los oídos dispuestos a reforzar sus prejuicios. Al final, resulta ser una fórmula tan simple como efectiva… aunque la realidad diga otra cosa.
El problema de este enfoque no es solo ético, sino práctico. Si los responsables políticos dedican más tiempo a buscar excusas y culpables que a plantear soluciones, los problemas no solo permanecen, sino que se enquistan. La falta de autocrítica es un lastre, y la gestión pública acaba convirtiéndose en un espectáculo más digno de un reality show que de un gobierno serio. En este caso, López Miras parece ser el presentador estrella de este «Gran Hermano» regional, donde el guion es siempre el mismo: promesas grandilocuentes, culpas ajenas y aplausos enlatados.
Bajo su batuta, la Región de Murcia se asemeja a un motor económico que no arranca. Eso sí, con mucho ruido y espectáculo visual, pero sin avanzar ni un centímetro. Somos cada vez más pobres respecto al resto de España. Quizás el verdadero mérito de López Miras sea haber convertido la gestión pública en un género teatral: trágico para los murcianos, pero con tintes de comedia para quienes observan desde fuera.