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Disparos de odio

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La tolerancia no ha provocado nunca ninguna guerra civil; la Intolerancia ha cubierto la tierra de matanzas. (Voltaire).

A Younes Bilal lo mató una bala, pero también lo mató el odio. Y el 10 de noviembre su asesino se sentará en el banquillo para ser juzgado. Probablemente, pase buena parte del resto de su vida en la cárcel.

Ese día está previsto que arranque  en la Audiencia Provincial  de Murcia el juicio oral contra Carlos Patricio Bermudez Menarguez, un exmilitar madrileño de 54 años que el domingo 13 de junio de 2021, en una cafetería del puerto de Mazarrón y al grito de «los moros no tenéis que estar aquí» asesinó a quemarropa a Younes Bilal, un marroquí de tan solo 37 años y padre de tres hijos y que llegó a España con tan solo 17 años para ganarse la vida. Trabajaba como pintor.

Ni uno ni dos, hasta tres tiros descerrajó contra Bilal que cayó abatido al suelo sin posibilidad alguna de defensa. ¿Su pecado? Levantarse de la mesa del bar donde estaba con unos amigos y pedirle al exmilitar con tono firme que dejara en paz a las camareras y que dejara de meterse con ellos porque al susodicho le incomodaba hasta que los marroquíes usaran el baño el bar y repetía «no quiero ver moros en la barra», “no quiero ver marroquíes dentro del bar”, “voy a mandar a la inspección de trabajo”, “no quiero moros en la barra”, “que hacen los putos moros en la barra” habiendo ya manifestado por la mañana de ese mismo día que la iba a «liar por la tarde» como recoge el escrito de acusación de Fiscalía al que ha tenido acceso RRNews.

Según testigos presenciales, la actitud desafiante del acusado se incrementó cuando vio que una de las camareras del bar, que había terminado su jornada laboral, se sentaba en una mesa de la terraza en compañía de Bilal y sus amigos marroquíes. ¿Qué haces sentada con esos putos moros? llegó a decirle a la camarera.

Tras la protesta de Bilal, el ahora acusado le miró y se marchó sin decir nada. Se fue a casa donde se cambió de ropa, cogió la pistola y una pistolera que ocultó en su cinturón tapándola con la camisa, tras lo cual se dirigió nuevamente a la Cafetería El Muelle pistola en mano.

Regresó sobre las 22.00 horas de la noche y se dirigió  directamente a la mesa donde se encontraba sentado Younes Bilal  con sus amigos, y tras apuntarle con el arma Star Fire que portaba, le espetó “levántate si eres valiente” y «te mato».  «Al ver que Younnes hacía ademán de levantarse le disparó un primer tiro que le impactó en la zona del hombro, abalanzándose Younnes sobre él para quitarle la pistola, lanzándole una sombrilla, procediendo el acusado, cuando no habían transcurrido más de dos segundos del primer disparo y a muy corta distancia, a efectuar otros dos disparos más, los cuales le impactaron en la zona del abdomen, no dando opción alguna a la víctima para defenderse» según el relato de Fiscalía.

Tras disparar, el acusado abandonó rápidamente el local pistola en mano, apuntando a los allí presentes con el arma a fin de imposibilitar que intervinieran, dirigiéndose al Paseo Marítimo donde finalmente fue interceptado por agentes de la Policía Local de Mazarrón, en la playa. En el momento de su detención aún portaba en la mano la pistola amartillada y muncionada con cuatro cartuchos, lista para hacer fuego de nuevo. Aún tuvo tiempo de gritar “que no se acerquen los moros”.

A las 9.00 de la mañana del próximo 10 de noviembre arrancará el juicio oral en la Audiencia Provincial de Murcia con la selección del jurado que decidirá el destino de  Carlos Patricio Bermudez que no conocía de nada a su víctima, aunque vivían a solo 150 metros de distancia.

El asesino, que alega que se puso nervioso y que sintió miedo, ha confesado el crimen, pero su abogado intentará que la condena sea lo más leve posible: por homicidio en vez de por asesinato con el agravante de odio, aunque fue el odio lo que mató a Younes Bilal. 

La viuda y el hijo de 10 años piden 30 años de cárcel por un delito de asesinato y tenencia ilícita de armas puesto que en la casa del acusado la Guardia Civil encontró más armas cortas y escopetas aparte de la pistola  Star Modelo DK Starfire inhabilitada por el Ejército del Aire, que él truco en su casa y empleó para asesinar a Younes Bilal. Por su parte, el Ministerio Fiscal pide 25 años de cárcel por un delito de asesinato y otro de tenencia ilícita de armas prohibidas, pero no por delito de odio como reclama la Asociación de Trabajadores Inmigrantes -ATIM- que ejerce la acusación popular y  pide 34 años de cárcel. 

Sabah Yacoubi, presidenta de la Asociación de Trabajadores Inmigrantes -ATIM-  admite sentirse «decepcionada» con la Fiscalía «porque es un delito de odio y eso hay que pararlo porque la discriminación va en aumento por la propaganda de la extrema derecha. Yo llevo 23 años en Murcia y nunca había visto lo que veo ahora. Estamos delante de situaciones que antes eran impensables. A mi personalmente un enfermero del hospital Reina Sofía me llamó mora de muy malas formas cuando estaba acompañando a mi padre. Y el otro día a un compañero, el conductor de un autobús lo invitó a bajar porque estaba hablando por teléfono en árabe».

«QUÉ SE PUDRA EN LA CÁRCEL»

Andrea Hidalgo es la viuda de Younes Bilal. Ahora tiene 36 años y trabaja como limpiadora. Confiesa que por un lado está deseando que empiece el juicio para cerrar este triste y desgarrador capítulo de su vida y, por otro, no quiere porque no desea volver a ver la cara del asesino de su marido para el que solo desea «que se pudra en la cárcel». 

Aquella terrible tarde de domingo, Andrea no presenció el asesinato de su marido porque minutos antes había salido de la cafetería con su hijo de 9 años para ir a comprar algo. Recuerda que estaban dando de comer a los peces en el paseo marítimo cuando su teléfono móvil empezó a sonar insistentemente . «Han disparado a Younes» le dijeron. Cogió a su hijo de la mano y corrió con el corazón desbocado, la garganta seca, el rostro desencajado. No sentía las piernas. No veía a nadie. Al llegar a la cafetería, Younes yacía tendido en el suelo y solo recuerda a su hijo pequeño intentando consolarla  «no te preocupes mamá, que seguro que está dormido y papá va a despertar». Pero Younes Bilal no despertó. Murió a las pocas horas en el hospital Virgen de la Arrixaca tras recibir tres disparos de un hombre que no quería «moros» en el bar. 

«Mi Younes era una buena persona, buen padre, buen marido.Trabajaba de sol a sol para que no le faltara nada a sus hijos» dice Andrea que solo siente «asco» cuando escucha o lee las declaraciones de determinados dirigentes políticos de extrema derecha.  AUDIO ENTREVISTA a Andrea Hidalgo.

EL ODIO SE EXTIENDE

El delito de odio, según Interior, es «cualquier infracción penal, incluyendo infracciones contra las personas o las propiedades, donde la víctima, el local o el objetivo de la infracción se elija por su, real o percibida, conexión, simpatía, filiación, apoyo o pertenencia a un grupo como los definidos en la parte B». Y en la parte B, concreta que ese grupo «debe estar basado en una característica común de sus miembros, como su raza real o perceptiva, el origen nacional o étnico, el lenguaje, el color, la religión, el sexo, la edad, la discapacidad intelectual o física, la orientación sexual u otro factor similar». 

Recientemente, cuatro asociaciones han anunciado que llevarán al vicepresidente del Gobierno regional, José Ángel Antelo, y al portavoz del grupo parlamentario VOX, Rubén Martínez Alpañez, a la fiscalía por presunto delito de odio por vincular la llegada de personas en patera a la Región con la «infiltración yihadista»  que «eleva el riesgo de atentados» y por aseverar que «los inmigrantes que llegan en patera son delincuentes que no vienen a trabajar, sino a delinquir». La denuncia la presentarán la semana que viene. «No se puede hablar de los inmigrantes como si fuesen animales salvajes que andan sueltos» dice el sacerdote Joaquín Sánchez.  Y menos en una tierra como la Región de Murcia cuyo sector agrícola depende mayormente de la mano de obra inmigrante legal e ilegal porque si no tienen papeles sienten miedo  y es más fácil explotarles

El fiscal jefe Díaz Manzanera la está esperando. Y abrirá diligencias de investigación, qué menos. Aunque es complicado que prospere penalmente la denuncia. Lo más probable es que la Fiscalía archive con un duro reproche moral a ambos dirigentes políticos que colgarán como medallas de su solapa.

El discurso de odio se extiende por España a lomos de gobiernos de coalición PP-VOX en defensa de lo que ya podemos definir como la democracia del odio y la intolerancia, su democracia. La que está inflamando a la sociedad española de manera muy peligrosa. Su objetivo no es otro que crispar.

Los diferentes informes RAXEN de Movimiento contra la Intolerancia vienen  constatando desde hace varios años una elevada preocupación de los organismos internacionales (ONU-CERD, OSCE, Consejo de Europa y Unión Europea) de defensa de los Derechos Humanos por el DISCURSO DE ODIO y el auge de movimientos extremistas y partidos que hacen propaganda racista, xenófoba antisemita e islamofobia, para inducir a la destrucción de los valores democráticos. Porque ese y no otro es el objetivo: destruir la democracia.

La situación ha empeorado porque los racistas y xenófobos ahora ocupan escaños en parlamentos y despachos en gobiernos y no entienden, porque no quieren, que libertad de expresión no es libertad de agresión.

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